Vamos en mi coche dirección a Madrid, por la radio suena una
canción, aunque ninguno de los dos presta atención a la música. Raquel mira por
la ventana, buscando a saber qué entre imágenes difusas que pasan a toda
velocidad. Yo sigo pensando si he tomado una buena decisión en que Raquel hable
con Cris, pero es lo primero que se me ha pasado por la cabeza y lo he dicho
sin pensar. De repente la canción que estaba sonando se para y el locutor del programa
presenta una nueva canción. Es inevitable, en cuanto los dos reconocemos las
primeras notas de la canción nos miramos. Se trata de ‘Vuelvo a verte’, la
canción que bailamos el día que nos conocimos en el karaoke, ese día que parece
tan lejano pero que en verdad es tan cercano, como la canción dice 'de amor se puede parar el tiempo'. Además, han pasado demasiadas cosas en
una semana. Raquel canta bajito la canción mientras deja resbalar una lágrima
por su mejilla. Sin quererlo la hemos convertido en nuestra canción. Seguimos
en silencio, que solo se rompe por la música que sale de los altavoces hasta
llegar al edifico de Cristina. Aparco y bajamos.
-Raquel, ¿puedes esperar un momento? Voy a avisarla por el
telefonillo, que ni siquiera me ha dado tiempo de llamarla y decirle que
veníamos.
-Está bien. –ahora Raquel estaba nerviosa, se le notaba. La
verdad es que si veía el programa, conocer a Cristina será una cosa que le
haría mucha ilusión. Claro, también es verdad que seguro que pensaba conocerla
de cualquiera manera menos de esta.
Voy andando hasta el portero y llamo al piso de Cris, ¿y si
no está en casa? Tarda en cogerlo y temo haber hecho el viaje para nada, pero
de pronto su voz contesta por el intérfono.
-¿Sí?
-Oye Cris, que soy Dani.
-Vaya Dani, ¿qué haces aquí? No te esperaba. –Se nota que
para ella ha sido una sorpresa agradable.- ¿Quieres subir?
-Sí, pero espera. ¿Recuerdas lo que me dijiste en el parque de que querías conocer a
Raquel? Pues hoy es el día.
-¿Hoy? ¿Y eso? –lo pregunta sorprendida, y que no se imagine el por qué me hace pensar
que todavía no ha visto la revista, menos mal que se me ha ocurrido traerla,
esto lo tenemos que hablar bien los tres.
-Ahora te explico arriba, ¿podemos subir los dos entonces?
-Si claro, subid. –y dicho esto un ruido mecánico indica que
la puerta se acaba de abrir, acto seguido se oye como Cris cuelga el
telefonillo.
Con un gesto le indico a Raquel, que está apoyada en el capó
del coche, que se acerque y que entre dentro. Al llegar a mi lado y verme
sujetando la puerta su mirada indica que no sabe qué tiene qué hacer. Pagaría
por saber qué está pensando en estos momentos.
-No te preocupes, que Cris no muerde. Además, ¿no querías
una segunda versión?
Llamo al ascensor. Me rio mientras subimos hasta el noveno y
Raquel me mira extrañada. Ella nunca se imaginaría cuál es mi “fantasía”. Algún
día se lo explicaré, pero hoy no es el momento ni el lugar. Llegamos al piso y
abro la puerta del ascensor. Con un gesto le indico a Raquel que pase y le
susurro al oído “las damas delante”. Ella se ríe, no sé si será de nervios,
pero por lo menos ya no se la ve tan enfadada como antes. Al salir del
ascensor, nos dirigimos a la puerta “C” y llamo al timbre. Una sonriente
Pedroche nos abre la puerta y nos invita a pasar, no sin antes limpiarnos los
zapatos en un felpudo de un pequeño poni. No puedo evitar que se me escape una
carcajada, es la primera vez que lo veo. La doy dos besos y me aparto para
poder presentar a Raquel, que esta escondida detrás de mí. Con la mano hago la
correspondiente presentación.
-Raquel, Cristina. –digo señalando a Cris.- Cristina, esta
es Raquel. –digo esta vez señalando a Cristina.
Cris es la primera en reaccionar y le da dos besos en la
mejilla a Raquel mientras dice "encantada" y nos invita a pasar al salón, cerrando la puerta tras
nosotros.
ღღღღღღღღ
Creo
que la cabeza me va a explotar de todas las emociones contradictorias que
siento ahora mismo: emoción, trsiteza, rivalidad, confusión, sorpresa, asombro... Soy como un coctel de emociones que en cualquier momento puede explotar.Y es que estoy en el salón de Cristina Pedroche, aquella que tanto
me ha hecho reír con sus reportajes y que tanto he admirado, pero a la vez la
veo como mi rival, como esa que me intenta quitar a la razón de mi felicidad.
¿Y cómo no verla como una rival? Lleva puesta una camiseta de algodón gris de ‘Los
Ramones’, unos pantalones cortos negros y unas chanclas, con su melena negra recogida en una trenza, y aún así está
preciosa. Ahora mismo estamos sentadas en el salón, Dani se ha ido a la cocina
a por unas cervezas para todos y el silencio incómodo abarrota la habitación.
Es ella quien empieza a hablar, rompiendo el hielo y moviéndose del sofá mientras se acerca más a mí.
-Me
ha contado Dani cómo os conocisteis y no me puede parecer más romántico, estaba
deseando conocerte. –lo dice sinceramente emocionada por ello, con una sonrisa sincera. Por lo menos una
parte de la historia de Dani es cierta, le habló de nosotros.- Bueno, ahora que
no nos oye, qué te parece, ¿eh? Es genial. –me dice con una sonrisa de oreja a
oreja, dándome un codazo cariñoso en el brazo derecho.
-Sí,
es perfecto. –no puedo evitar enrojecer y Cris se ríe. Dani todavía no le ha
explicado la razón por la que estamos aquí y no entiende que no tenga muchas
ganas de broma.
Suspiro
aliviada cuando veo aparecer a Dani por la puerta del salón con los tres vasos
en la mano, me sonríe y me da uno. Yo no dudo en pegarle un buen trago. Se
sienta al lado mío y yo quedo en medio de los dos, como un sándwich. Dani le da
el otro vaso a Cris y bebe del suyo. Entonces coge la revista que había dejado
boca abajo en la mesita del salón y se la da a Cris. Al dársela tarda unos
minutos en reaccionar y le mira sin saber qué hacer hasta que cae en que es
para que la lea, cuando mira la portada, no tarda en cuadrar todo. Se levanta del
sofá indignada y empieza a gritar.
-¿PERO
ES QUE NO TIENEN VIDA? JODER. –se la ve alterada y eso me alivia inmensamente,
ahora es seguro que no tienen nada. Eso o se le da muy bien actuar.- ¿Qué vamos
hacer, Dani?- dice ahora más calmada y mirándole.
-Para eso hemos venido, queríamos hablarlo. –Dani me mira para indicarle a Cris que yo también estoy metida en todo esto, aunque todavía no sé de qué forma. Ella sí parece comprender a qué se refiere Dani.
-Entiendo… Claro, tú estás con ella, cosa por la que me
alegro un montón. –dice esto sonriéndome, tranquilizándome con la mirada,
diciéndome que entre ellos no hay nada de nada. ¿Entonces que otro problema
hay? Yo no le veo.
-Claro, ahora mismo, bueno, si me ha perdonado. –Esta vez es
Dani quien me mira, interrogante por saber mi respuesta. Todavía no había decidido que le iba a dar una respuesta, pero me salió sólo. Un
silencioso “si” sale furtivo de mis labios, acompañado de un movimiento de cabeza, ¿cómo le iba a dejar
escapar? Ahora tenía casi toda la certeza de que nada había pasado entre ellos y no querría estar ni un día más enfadada con él y con este dolor de cabeza que tenía ahora mismo. Me abraza y esta vez, un poco más fuerte le susurro “te quiero”, él
también me susurra “te quiero”. Me mira a los ojos que otra vez están llorosos, aunque ahora de felicidad,
y vuelve a hablar con Cris.- Bueno, visto que sí, que aquí la señorita ha
decidido seguir aguatándome –le pego un suave puñetazo en el hombro, mientras me aguanto la risa y me muerdo el labio, pero él
sigue hablando como si nada mientras Cristina ríe a carcajadas- tenemos que decidir una
cosa. Raquel, -esta vez me mira a mi- ¿qué quieres que hagamos?
Yo sigo sin comprender nada, ¿a qué se refiere? Cris
entiende mi confusión sin que yo articule palabra, es verdad que entre mujeres con una mirada de ayuda basta, y se adelanta a que yo pregunte.
-Lo que Dani quiere decir, es que si hacemos público que es
mentira, dejaran nuestra historia en paz, pero a lo mejor vuelven a perseguir a
Dani y esta vez le pillan contigo, y si te pillasen, ya no te dejarían en paz,
no podrías pasar igual de desapercibida que ahora.
Después de la explicación de Cris entiendo todo. No había caído.
Claro, me están diciendo que si hacen creer a los periodistas que ellos siguen juntos,
a mí me dejaran en paz, pero si dicen ahora mismo vía Twitter que ellos no
tienen nada, los paparazzis pueden tomárselo incluso como un desafío y si nos
pillasen a mí y a Dani, no me dejarían en paz. Rectifico, no nos dejarían en paz. Tampoco sabemos cómo se lo tomarían los fans, a Cris la conocen pero, ¿y a mi? No creo que aceptasen que Dani saliese con una don nadie como yo.
-¿Entonces qué prefieres Raquel? –ahora es Dani el que me
pregunta, interrumpiendo mis pensamientos, aun que Cris también me interroga con la mirada.
Me llevo las manos a la cabeza y cierro los ojos, la
habitación me da vueltas. “Si no he bebido a penas cerveza” pienso. ¿Por qué es
todo tan complicado? Vuelvo a abrir los ojos y doy la esperada respuesta.
-No digáis nada. Será mejor. –los dos me miran sorprendidos,
ninguno esperaba que mi respuesta fuese esa.
-¿Estás segura? –me preguntó Dani, mientras me apretaba la
mano.
-Claro que sí, me da igual qué piense la gente y si se
divierten así, pues que estén felices. Seré yo quien haré esto. –y dicho esto
le beso con ganas, después de tantos sentimientos en pocas horas y tanto lío en mi cabeza. Desconecto
de todo excepto de su boca y veo por el rabillo del ojo cómo Cristina aparta la
mirada y se rasca la cabeza mientras se ríe. Nos separamos y nos miramos a los ojos, otra vez
brillantes de emoción.
-Bueno, charlemos y así nos terminamos las cervezas, ¿no? –nos
invita Cristina, todavía divertida por la escena que acaba de presenciar.
-Claro. –responde Dani en seguida, mientras me acurruco
contra él en el sofá, apoyada en su hombro, y Cristina, que seguía de pie, toma asiento en la butaca
de enfrente. Entonces coge su cerveza y levantándola a lo alto dice:
-¡Un brindis por el amor! –y Dani y yo no dudamos en chocar
las jarras mientras una sonrisa vuelve a ocupar nuestra cara.
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