sábado, 27 de julio de 2013

CAPITULO 19


La vi salir del portal, seguía llevando el mismo vestido de flores y había hecho un intento por limpiarse el rímel de las mejillas. Yo también me restregué los ojos con la esperanza de eliminar lo evidente. ¿Cómo la podía haber cagado tanto? Maldita prensa rosa que lo fastidia todo, ¿y ahora qué hago? Lo primero será explicar todo a Raquel, y luego llamaré a Cristina para hablar de que si hacemos público que es falso lo que han publicado. Raquel llega hasta mí y en silencio, seria, se sienta a mi lado en el capó del coche.

-Adelante, puedes empezar a explicar todo. –me dice seria, sin levantar la mirada de sus botas. Se ve que exige la explicación y que no se va a andar con rodeos.

-Bueno, para que veas que no tengo nada que ocultar, te lo contaré con pelos y señales. Todo lo que pasó, todo lo que hablamos. Espero que sea suficiente. –y dicho esto empecé a narrar todo lo que paso desde que encontré a Cris en el lago de los patos.

*hace una semana, en ese parque*

Empezamos a caminar por el parque, Cris sonriente intentaba animar el ambiente y quitar tensión contando chistes malísimos. Yo me reía sin entender si quiera la gracia, mi mente estaba pensando en otra cosa. La verdad es que no podía parar de pensar en Raquel, ¿qué estaría haciendo? Me sentía mal al haberla engañado y que no supiese donde estoy de verdad. Pero no creo que lo entendiera muy bien. Debí de perder la mirada en el infinito mientras me dejaba llevar por mis pensamientos, porque Cris me pechizcó en el brazo.

-¡Oye! Si has quedado conmigo no será para quedarte embobado viendo las nubes pasar, ¿no? –entonces me mira a los ojos, sonriente, y su gesto cambia de golpe. Ahora está sorprendida y divertida. ¿Tendría algo en la cara? ¿Qué le ha hecho tanta gracia?- ¡Uy, Martínez! Tú estás distinto, ¿qué te pasa?

-No me pasa nada, será la falta de sueño. –digo riendo e imitando un bostezo, llevándome la mano a la boca. La verdad es que no sé muy bien a qué se refiere.

-No, no, yo sé lo que te pasa. –Entonces suelta una carcajada- Es obvio, Martínez. Esos ojitos, esa sonrisa tonta, ¿es una chica verdad? –y mientras lo dice me hace cosquillas en el costado, forzándome a decir la verdad. Intentando que le dé la razón. Yo no aguanto más y, como ella quería, lo suelto todo.

-Es verdad, es verdad. Hay una chica. Pero déjate ya de cosquillas, Pedroche.

-Está bien, está bien. –dice poniendo las manos en alto en señal de rendirse- pero sentémonos en algún sitio y me lo cuentas todo. -empieza a caminar dando saltitos, se ve que le divierte la situación.

Caminamos hasta encontrar un banco que está alejado, en un jardín lleno de rosas y en el que solo se oyen los ruidos de los pájaros. Otra vez vuelvo a pensar que no es el sitio adecuado para una tarde de amigos, aunque Cristina ya ha dado a entender que lo pasado, pasado está y ahora hasta se preocupa de mi vida amorosa. Además, su sonrisa no ha desaparecido en toda la tarde. Muchas veces envidié la capacidad para sonreír y para ver las cosas positivas que sólo ella posee. Me siento en el banco. Ella, antes de sentarse, limpia con las manos las ramitas que hay, no vaya a ser que se manchase sus Levi´s negros.

Empiezo a hablar y le cuento cómo se llama, cómo es, cómo nos conocimos. Me salto algunos detalles pero le cuento casi todo, ella asiente y sonríe, de vez en cuando se le escapa algún "ohh" y hace la forma de un corazón cuando acabo de contar todo, gritando "LOVE IS IN THE AIR". Yo la hago callar tapándole la boca y ella me muerde la mano, hago ver que me he enfadado, girándome y dándole la espalda. Ella me empieza a pegar en la espalda, dándome con el puño sobre la chaqueta de cuero negra. Cuando me giro, ya con una sonrisa y haciéndola entender que la farsa pasó, ella hace la pregunta que me lleva atormentando toda la tarde:

-¿Y qué piensa de que en tu tarde libre estés conmigo y no con ella? Qué buena es si te ha dejado venir aquí para arreglar todo conmigo.

Mi cara debió de expresar la negativa a esa pregunta y Cristina fue lista y ya no quiso saber más. Seguimos hablando de proyectos nuevos, ella me contó que hace poco había quedado con Moni y todo siguió con normalidad. Al final nos despedimos en el parking con dos besos, pero ella me hizo prometer que pronto le presentaría a Raquel, ella no sabía que eso sería dentro de demasiado poco cuando lo dijo, y cada uno se fue a su casa. Una vez en el coche recapacité en que ella no me había contado nada de que saliese con alguien y acerté a adivinar que seguía libre. Qué raro, pensé. Ella es una chica increíble, y ahora he conseguido volver a recuperar nuestra amistad. Sonreí.

*actualmente, enfrente de la casa de Raquel*

-Y eso es todo lo que paso. –Miré a Raquel, que todavía me miraba dudosa.- Es verdad que durante toda la tarde me sentí observado y en el parking vi a una chica con cámara de fotos que me llamó la atención. ¿Cómo iba a pensar que a quien hacía fotos era a nosotros? Pero mira, si quieres te las explico para que me creas.

Abrí la revista enfrente de Raquel, justo por las páginas 30-31, donde estaba el reportaje. Todo lo que ponía en el texto era inventado, la imaginación de la redactora de la revista mezclada con un poco de humor para entretener a adolescentes y mujeres en las peluquerías. Lo único real eran las cinco fotos: en una se nos veía caminar juntos, como dos amigos normales, esa era la menos comprometedora; en otra se veía como Cristina estaba encogida de la risa, sonriente a más no poder y yo también riéndome la miraba, seguramente fue con alguna tontería que dije mientras andábamos, ¿pero qué hay de malo en que dos amigos se rían juntos?; la tercera foto era de cuando nos sentamos en el banco, estábamos los dos juntos, Cris con las piernas cruzadas y yo con las piernas extendidas, mirándonos y hablando. Si la reportera se hubiese acercado más, hubiese descubierto que lo que le estaba contando a Cris era mi verdadera historia de amor actual; la cuarta fotografía era la que menos le gustó a Raquel, que lo expresó con una mueca de desagrado. En ella estábamos los dos más juntos que en las demás y Cris me pasaba los brazos por la cintura. La foto engañosa, parecía lo que no era ya que sólo se trataba de unas inocentes cosquillas que me estaba haciendo para sonsacarme qué me pasaba, ¿era raro que dos amigos se hiciesen cosquillas? ¿En qué mundo vivíamos?. En la última foto, la cual habían titulado “Y POR FIN BESO” y que hizo que a Raquel se le humedeciesen los ojos, se veía cuando nos habíamos despedido en el parking. El problema es que la foto, tomada a traición, no mostraban los dos besos que nos habíamos dado, como dos desconocidos cualquiera que se despiden, si no que estaba hecha justo en el momento en el que nuestras bocas estuvieron enfrente, separadas por milímetros. Y esos milímetros, debido a la mala calidad de la foto, no se podían apreciar, por lo que dos besos se habían convertido en un inocente pico que había removido todos los esquemas de la revista, pensando que habían pillado una nueva y verdadera exclusiva. Esta explicación de la última foto fue la que más le costó creer a Raquel, aunque al final se medio convenció. Cuando procesó toda la información y tomó fuerzas, por fin habló.

-¿Y de qué me sirve esta explicación, Dani? Está bien, te creo. Sé que no paso nada. A lo mejor soy tonta por creerte pero me ha convencido la historia. Aunque no entiendo una cosa, ¿qué haces saliendo conmigo?

-¿Qué? –no entendía la pregunta. Salía con ella porque la quería, porque estar separado de ella ahora se me hacía impensable, porque desde el primer segundo esos ojos verdes me conquistaron, porque ya no sabría que hacer sin sus besos.

-Pues eso, no sé, para mi salir con alguien es confiar plenamente en la otra persona, y tú no me quisiste contar lo de Cristina. No te digo que el mismo día que la viste, pero si en toda la semana, me lo podrías haber dicho…

-Si no te lo dije era para no hacerte daño… -hago un ademán de acercarme, pero ella se aleja. Por su cara se ve que sigue enfadada.- Tengo una idea, ¿no te fías de mi? A las chicas siempre os pasa que confiáis más en otras chicas.  Sube a mi coche, que te llevo a un sitio.

-¿Qué? ¿A dónde?

-A que una reportera morena te explique lo que pasó ese día.

1 comentario:

  1. Miiiiriiii... Esto no me lo puedes hacer, que soy Crisda y me emosiono... Jum.

    PERO ME ENCANTA ESE JODIDO FINAL. AY. LA REPORTERA MORENA. MI PEDROCHE. SHORO. Jo, me gusta muchooooooo!!!!! Cómo se nota que Pedroche también es uno de my idols... jejejejejeje

    ME ENCANTA!!! S I G U I E N T E YA.

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