Condujimos unos 15 minutos, en los que me dediqué a mirar
por la ventana. Árboles y farolas se hacían borrosos a nuestro paso; vi la luna
en el cielo, blanca, con la forma de una sonrisa. Intrusa en un cielo de mayo
despejado. Pensé cuántas veces de pequeña había creído que la luna siempre
sigue a los coches. ¿Dónde quedaría esa infancia sin preocupaciones?
Entre pensamientos, recuerdos y paisajes difusos llegamos al
destino. Dani aparcó el coche y salimos de él. Al bajar, una ráfaga de aire
puro alborotó mi pelo. Respiré hinchando los pulmones y, mientras Dani me
abraza por detrás la cintura, expiré con un soplido de felicidad. Me encantaba
el campo, y no sé cómo lo había conseguido saber Daniel o cómo lo ha adivinado,
pero no dude en regalarle un apasionado beso como gratitud, girando mi cabeza
hasta que nuestras bocas se encontraron. Cuando separamos me miró sonriente mientras
decía:
-¿He acertado entonces con el lugar, no?
-Es perfecto- le susurré.
Y cogidos de la mano entramos en el parque. Era muy grande y
tranquilo, poca gente lo debía conocer, porque sólo nos encontramos con varias
parejas, un grupo de ancianos y una excursión de un colegio que habían decidido
enseñar las maravillas naturales a los más pequeños. Se notaba por la decisión
que tenía al elegir los caminos, que Dani ya había estado aquí, y curiosa por
saber cómo había llegado a descubrir ese trocito de tranquilidad lejos del
ajetreado centro de Madrid, se lo pregunté:
-No es la primera vez que vienes aquí, ¿me equivoco,
Martínez?
-La verdad es que no. Te voy a contar un secreto- dijo
acercándose a mi oído- este es mi sitio preferido para desconectar, a veces ser
conocido es muy duro, y aquí casi nadie te para o te pide algo. Es el lugar
perfecto para perderse.
-¿Y por qué me cuentas esto? Ahora ya no es secreto…-dije
tímida, sabiendo que sería la primera a la que traía aquí.
-Por lo último que he dicho. Este es el lugar perfecto para
perderse, y no se me ocurre otra persona mejor que tú para acompañarme en mi
perdición.
Esto último me emocionó, y los ojos se me pusieron
vidriosos. ¿Qué estaba haciendo? ¿A qué estaba jugando? Y lo más importante…
¿qué estaba sintiendo? Todo en mi interior era un lío y daba vueltas. No solía
encapricharme con nadie por miedo al rechazo, desde lo que pasó hace unos meses
casi no había querido saber más de los tíos. Pero ahora… Ahora a cada palabra
que Daniel decía el corazón me daba un vuelco, y cuando sus labios rozaban los
míos, cuando querían jugar y no soltarme, entonces notaba como las pulsaciones
me iban a mil por hora, y más que mariposas, sentía un grupo furioso de todas
ella en mi estómago. Siempre me han dicho que eso es lo que sientes cuando has
encontrado a tu media naranja, cuando te estas enamorando. Y por mi cabezonería
y manera de ser me negaba a aceptarlo. Había quedado conmigo misma que nada de
tíos que lo único que buscan es un cuerpo bonito con el que pasar la noche,
para al día siguiente pisotearte como si de un desperdicio se tratase. Es más,
había quedado en hacer yo eso, en ser yo quien les utilizase. Y, aunque me
avergonzase mucho admitirlo, era por eso por lo que me había acercado a Dani en
el karaoke, porque desde un principio me
había sentido atraída físicamente por él. Pero ahora… Ahora estaba segura que
no sólo era físico lo que sentía, había algo más. ¿Cómo puedes descubrir en
menos de 24 horas que un chico es tu príncipe azul? Es que Dani lo tenía todo:
divertido, un pelín romántico e innegablemente era muy atractivo. Lo único malo
era la pena de que fuese conocido, por eso sabía que no me tenía que hacer
ilusiones. Seguramente esta tarde me despediría de él y no volvería a verle a
no ser que pusiese la tele y saliese o le escuchase en la radio.
Me limpié rápidamente las lágrimas transparentes que rodaban
por mis mejillas. Esperé que no se hubiese dado cuenta y seguimos caminando
tranquilamente, de la mano, contando historias, anécdotas y chistes. Como una
pareja normal.
Llegamos a un prado en cuyo extremo había un chiringuito
donde vendían bebidas frías, sándwiches, helados… Dani me preguntó qué quería y
yo le respondí que un sándwich de queso. Mientras él se iba a por la comida, yo
me acomodé a la sombra de un sauce que estaba en medio del prado, apoyada en su
rugosa corteza. Cerré los ojos. Era curioso que la primera imagen que me
viniese a la mente fuese él sonriéndome con su deslumbrante sonrisa y sus
profundos ojos verdes mirándome. Abrí los ojos, todavía estaba en el bar
esperando. Me reí, ¿qué me pasaba? Le observé mientras, haciendo equilibrios,
conseguía coger las dos latas de Coca-Cola, la mía Light, y los dos sándwiches y
los traía hasta mí. Dejó todo en el suelo y empezamos a comer. Todo iba como
siempre, con las risas predominando en el ambiente y regalándonos besos con
sabor a queso. Al terminar de comer nos tumbamos bajo la sombra del viejo sauce
y buscamos figuras en las nubes, pero el sueño me terminó venciendo y me dormí
allí mismo, apoyada en el pecho de Dani, mientras él me acariciaba el pelo.
Me desperté sobresaltada por el tono de móvil. Fui a por mi
bolso, pero vi que Dani ya lo tenía en la mano.
-Ya lo iba a coger yo, no te quería despertar. Estás tan
mona cuando duermes…-me dijo
-No, no, no me gusta que cojan el móvil por mí. Por favor,
dámelo.
-Ah, ósea que no te fías de mí. ¿Cuántos secretos ocultas en
tu IPhone?- me dijo picándome mientras el móvil no dejaba de sonar.
-Dani, por favor, este juego no me gusta- le reprochaba cada
vez más nerviosa y enfadada.
Los dos forcejeamos con el bolso, pero él tiró más fuerte y,
siguiendo con el juego, sacó el móvil del bolso. No me imaginaba quién podía
ser, él tampoco. La verdad es que yo estaba casi segura de que sería Olivia ansiosa por saber
cómo terminó la noche para mí. Pero cuando vi su cara, mezcla de decepción, confusión
y engaño, estuve 100% segura de qué nombre se reflejaba en la pantalla y me sentí completamente abochornada.
No me dio tiempo a excusarme, arrojó el móvil y mi bolso al
suelo y se fue andando con paso decidió a la salida mientras yo me quedaba
allí, sentada en el césped, con los ojos llenos de lágrimas y el corazón roto.
Por esto era por lo que no quería encariñarme demasiado. Misión fallida, ya era
tarde, mis lágrimas hablaban solas.
Por partes, eh, por partes... A ver, vamos con lo del principio.
ResponderEliminar"Escondí rápido el móvil para que Dani no sospechase nada y recé porque no se me notase mucho y mi cara de susto ya se hubiese borrado." -> Aquí ya me olía algo yo malo... ¿Qué pasa con ese tal Héctor? ¿Le tengo que pegar para que deje a Raquel, eh? ¡Que Raquel ahora es de Dani, coño yaaaaa!
"Ahora a cada palabra que Daniel decía el corazón me daba un vuelco, y cuando sus labios rozaban los míos, cuando querían jugar y no soltarme, entonces notaba como las pulsaciones me iban a mil por hora, y más que mariposas, sentía un grupo furioso de todas ella en mi estómago." -> Claro, es que está enamorada. Al igual que Daniel está enamorada de ella. Son taaaan tiernos... En serio, me encantan mucho muchísimo!!!!
"Todo iba como siempre, con las risas predominando en el ambiente y regalándonos besos con sabor a queso." -> ¡Aiiiicccchhh! ¡Es que si cada vez que van a comer, entre la comida va a haber risas y besos con sabor a X cosa, yo me caigo muerta aquí mismo! *leelo con voz de Boris, JAJAJAJA*
Vale, ahora llega el momento del final... ¿Por qué, Miri? ¿Por qué...? No me gusta. En serio, no me gusta nada, nada, nada.
Al ver que se había quedado dormida y tal, sonreía muchísimo yo. Pero cuando su móvil empezó a sonar, mi sonrisa cambió. Me puse más seria. Más intrigada.
Cuando vi que Dani lo iba a coger, mi corazón se paró. No pensé que fuese Olivia, no sé porqué... Y al ver que Dani pone cara de decepción y tira el móvil junto con el bolso al suelo, mis sospechas fueron resueltas. Como las de Raquel.
Cuando se iba Dani de allí, ya estaba llorando yo... En serio, que no se piense que tiene novio, por favor... Que no se lo piense... (MEEEEH, se lo va a pensar seguro ¬¬)
Me da tantísima pena Raquel... ¡Tiene que reaccionar y no dejar que su príncipe azul marche! ¡Que levante del suelo, hombre! ¡Que coja sus cosas y corra a Daniel! Queeee por cierto, lleva la camiseta de Dani, JEJEJEJEJEJEJE.
No quiero verles así... En serio que me he puesto a llorar nada más leerlo. A ver, ya sabes que yo soy muy llorona por todas las veces que lo he dicho en el grupo. Pero lo que no sabes es que yo vivo mucho mucho las historias. Me encanta muchísimo escribir y leer. Por algo soy de letras, ¿no? Y bueno, que me meto mucho en los personajes, de verdad. Y si lloran de tristeza, yo lloro de tristeza también. Si están felices, soy feliz.
Juro que al leer la parte en la que Dani ve el nombre reflejado en la pantalla me ha dado un vuelco al corazón, al estómago, ¡a todo!
Me encanta muchísimo tu historia, cosita. ¡Gracias por hacer esto perfectos cap con tanto mimo y gracias por dejar que los lea! ¡Muchas gracias!
¡Es todo un placer leerte!
¡Te quiero!
¡Siguiente!