Puede que haya malinterpretado la llamada, pensé. Hay gente
que llama “cari” a su hermano o a su mejor amiga, aunque su cara… No, es
imposible justificar la cara que puso Raquel al ver mi reacción y era por ese
tal “cari” por el que no quería que me acercase a su móvil. La verdad es que no
me esperaba esto de ella… ¿Cómo había podido engañarme? También es verdad que
no le pregunté nada, lo di por entendido cuando empezó a ligar conmigo en el
karaoke y a seguirme el juego. Debí preguntar antes de hacer nada… Tampoco la
he dejado explicar su versión cuando ha ocurrido la llamada aunque, ¿hay algo
que explicar? Yo lo veo todo muy claro. Habría discutido con ese tal “cari” hace
poco y sus amigas, en un intento de animarla, la habían llevado de marcha. Ella
me vio, me reconoció de la tarde anterior y hasta puede que hubiese hecho
alguna apuesta con una amiga por ver si conseguía que la llevase a mi casa. Y
lo había conseguido, había caído en sus redes como un pez que nada en el mar
tranquilo y sin preocupaciones hasta que le capturan. O puede que hubiese otra
explicación y yo me estuviese montando el mayor de los dramas.
Conduciendo por la carretera, aunque con la mente en las
nubes, me doy cuenta de que Raquel no tiene como volver. A veces me pregunto
cómo puedo ser tan blando, cómo me afecta tanto una mirada desamparada o una
chica que no tiene cómo volver a casa, aunque esta hace cinco minutos me hubiese
roto el corazón, pero decido dar marcha atrás al camino ya hecho y regresar al
parque a buscar a Raquel. No la quiero imaginar haciendo autostop para volver a
casa y que la coja cualquier indecente en su coche. Ese sentimiento de
protección hacia ella sigue tan presente en mí como la noche anterior.
Cuando llegué a la entrada del parque me encontré a Raquel
sentada en uno de los escalones, con la cara enterrada en los brazos y el pelo
alborotado. Llevaba el bolso en un hombro, descolgado. Cuando me acerqué a ella
levantó la cabeza y vi como sus ojos rojos e hinchados, por haber estado
llorando, me observaban. Algunas lágrimas todavía surcaban sus mejillas. Me
pregunté si se notaría que yo también había estado llorando y, aunque me dolía
en el alma verla así, intenté usar un tono neutro y seco cuando la dije que
subiese a mi coche, que la llevaba a casa. No podía volver a caer en sus
truquitos, era ella la que había estado mintiendo, y no iba a ser yo quien se
arrastrase para solucionar el problema. Haría como si sus lágrimas no me
doliesen.
Subimos en silencio, cada uno en su asiento y nos abrochamos
los cinturones. El silencio era sepulcral y la tensión se podía cortar con
cuchillo mientras emprendíamos el camino de regreso a su casa. Decidí poner
música. Sonaba ‘En mis venas’ de Supersubmarina a todo volumen por los
altavoces del coche. Mis lágrimas amenazaron con volver a escapar y tuve que
hacer un gran esfuerzo para retenerlas ante Raquel, pero es que esa letra, esa
canción, me recordaba a todo lo que estábamos viviendo justo ahora:
Ahora da la sensación
de que todo está en mis venas.
Circulando en mi interior
retorciendo mis arterias. Se quedó grabado a hierro
en las yemas de mis dedos,
protegiéndome del roce
del contacto con tu fuego.
Porque nada vale nada
en un lado o en el otro
se equilibra la balanza
y duele todo, tanto todo.
En un lado todo el daño,
todo lo bueno en el otro.
Pero tú nunca en el centro,
siempre haciendo algún destrozo.
Y ya no puedo coserme,
reinventarme ni quererme.
Ha sido todo tan raro,
sucedió todo tan fuerte.
Ahora da la sensación
de que todo está en mis venas.
Ley de la gravitación,
y al caerme me repongo.
Proyectándome hacia el cielo,
busco aire, encuentro polvo.
Porque nada vale nada
en un lado o en el otro.
Se equilibra la balanza
y duele todo, tanto todo.
En un lado todo el daño,
todo lo bueno en el otro.
Pero tú nunca en el centro,
siempre haciendo algún destrozo.
Y ya no puedo coserme,
reinventarme ni quererme.
Ha sido todo tan raro,
sucedió todo tan fuerte.
Ahora da la sensación
de que todo está en mis venas.
Circulando en mi interior
retorciendo mis arterias. Se quedó grabado a hierro
en las yemas de mis dedos,
protegiéndome del roce
del contacto con tu fuego.
Porque nada vale nada
en un lado o en el otro
se equilibra la balanza
y duele todo, tanto todo.
En un lado todo el daño,
todo lo bueno en el otro.
Pero tú nunca en el centro,
siempre haciendo algún destrozo.
Y ya no puedo coserme,
reinventarme ni quererme.
Ha sido todo tan raro,
sucedió todo tan fuerte.
Ahora da la sensación
de que todo está en mis venas.
Ley de la gravitación,
y al caerme me repongo.
Proyectándome hacia el cielo,
busco aire, encuentro polvo.
Porque nada vale nada
en un lado o en el otro.
Se equilibra la balanza
y duele todo, tanto todo.
En un lado todo el daño,
todo lo bueno en el otro.
Pero tú nunca en el centro,
siempre haciendo algún destrozo.
Y ya no puedo coserme,
reinventarme ni quererme.
Ha sido todo tan raro,
sucedió todo tan fuerte.
No aguanté a que terminase, tuve que quitar la música en
mitad de la canción. Raquel me miró extrañada por el brusco gesto, pero yo fije
la mirada en la carretera sin decir palabra. Ella volvió a mirar por su
ventanilla. En realidad no sabía a dónde tenía que dirigirme, Raquel sólo me
había dicho que se mudó a Madrid de pequeñita, pero Madrid es muy grande. Y
aunque me fastidiase, tuve que hablarle para preguntarle a dónde la tenía que
llevar.
-¿Dónde vives? –mi tono seguía siendo seco, y se notaba el
enfado que no se me había pasado. ¿Por qué me comportaba como un niño pequeño
que se enfada?
-En realidad no vivo… en Madrid centro –me respondió entre
sollozos, como siguiese así iba a conseguir romperme el corazón de verdad- vivo
en Fuenlabrada. Cer...Cerca de la estación… Donde el centro comercial… Calle de
Italia
Me reí con la respuesta. Había habido una chica en el
espectáculo de la tarde pasada que venía de Fuenlabrada y me había reído por
cómo son allí pero ni en mil años me hubiese imaginado que Raquel se había
criado en esa ciudad. Una sonrisa se me escapó por la coincidencia.
Llegamos a su portal después de que me diese las
indicaciones correctas y de dar varias vueltas porque no sabía cómo llegar.
Aparqué el coche enfrente y esperé a que se bajase. Ella se desabrochó el
cinturón lentamente y cogió el bolso. Se notaba que no sabía muy bien qué
hacer: ¿darme dos besos? ¿Salir pegando un portazo? La verdad es que yo tampoco
sabía qué hacer y la situación era muy tensa. Ella fue la que rompió el
silencio.
-Daniel… Por favor, deja que me explique. –me dijo con ojos
llorosos otra vez.
No me quise ablandar, no sé por qué pero esto me había
dolido mucho y exploté.
-¿QUÉ QUIERES EXPLICAR? ¡¿QUÉ YA TENIAS NOVIO Y SOLO HAS
ESTADO JUGANDO CONMIGO?! ¡¿CUÁNTAS MENTIRAS ME HAS CONTADO, RAQUEL?! –después
de esto se veía en ella una expresión de temor y sorpresa. No se esperaba esta
reacción, y la verdad es que yo tampoco me esperaba su respuesta.
-DANIEL MARTÍNEZ VILLADANGOS, ¡ME PUEDES DEJAR EXPLICARME
POR FAVOR!
Me quedé mudo. ¿Cómo sabía mi nombre completo si decía que
no me conocía? Y ese carácter, ¿de dónde lo había sacado? Nunca la había visto
así en las horas que había pasado con ella. Siempre se había mostrado tan
tímida, enrojeciendo con nada… ¿Y ahora qué se supone que tengo que pensar?
Esto es tan lioso… Creo que lo mejor es que ella lo explique, así que la doy la
oportunidad:
-Adelante, habla. Soy todo oídos.
¡¡SEÑORITA MIRIAM MEDEL!! ¡¡TÚ A MÍ NO ME DEJAS ASÍ, EH!! ¡MADRE DEL AMOR HERMOSO!
ResponderEliminarA ver, por partes. Que entre que estoy súper nerviosa y skdjcnasdkj QUE NO SÉ QUÉ ME PASA HOY QUE ESTOY MUY NERVIOSA, EH.
A veeeer, Aaaaliiii, caaaaalmaaaa...
"Ese sentimiento de protección hacia ella sigue tan presente en mí como la noche anterior." -> ¡HOMBRE! ¡NORMAL! ¡Y ESE SENTIMIENTO TIENE QUE SEGUIR, EH! Jo, que está enamorado de ella... Que no se da cuenta este chiquito...!!
"Pero tú nunca en el centro,
siempre haciendo algún destrozo." -> ¬¬ nah, que ponga "En mis venas" que no va con segundas, qué vaaaa!!! ¬¬
"-¿QUÉ QUIERES EXPLICAR? ¡¿QUÉ YA TENIAS NOVIO Y SOLO HAS ESTADO JUGANDO CONMIGO?! ¡¿CUÁNTAS MENTIRAS ME HAS CONTADO, RAQUEL?!" -> O.O no me quiero imaginar a Daniel así...
"Me quedé mudo. ¿Cómo sabía mi nombre completo si decía que no me conocía?" -> ¿¡CÓMO SE SABE EL NOMBRE COMPLETOOOO?! ¿Por su prima?
Ay, jo, cuando he leído lo de Fuenla me he descojonado! Por la chica que salió al escenario, eh!! No por los "fuenlabrados" (NO, QUÉ VA, NO ME LO HE INVENTADO, NO........)
Ay, Miri, quiero el siguiente yaaaaa!!!!!!!