jueves, 20 de junio de 2013

CAPITULO 11

Gilipollas. He sido gilipollas. No hay otra palabra para describirme, ¿cómo ha pasado esto? Si hubiera sido como siempre, si no me hubiese encaprichado tontamente de ella ahora el dolor agudo que siento en el corazón no lo sentiría. Pero no me permitiré llorar, no puedo dejar que me vea así. Puede que sea orgullo o cabezonería, pero lo único que voy a hacer es andar deprisa, hacia el parking sin mirar atrás. No la quiero dedicar una última mirada, eso me rompería más el corazón ¿Cómo he estado tan ciego? Era lógico que una chica como Raquel tuviese novio, joder. Es más, era imposible que no lo tuviese. ¿Quién en su sano juicio no querría a una chica tan increíble como ella? Quiero gritar, correr, liberar la angustia que ahora está alojada en mi pecho. ¡Pero si sólo la conozco de hace unas horas! Ni siquiera hemos pasado un día entero juntos, ¿cómo me puede afectar esto tanto? Pero no lo puedo evitar… Esta sensación que me invade es dolorosa y sólo me produce dolor de cabeza y no me deja pensar con claridad… Al llegar al coche me siento en el asiento del conductor y liberó mi rabia dando un manotazo al volante. Joder, joder, encima me he hecho daño. Y no aguanto más, dos lágrimas de decepción y dolor salen traicioneras de mis ojos. Me llevo las manos a la cabeza y me obligo a ver las cosas con otra perspectiva.

Puede que haya malinterpretado la llamada, pensé. Hay gente que llama “cari” a su hermano o a su mejor amiga, aunque su cara… No, es imposible justificar la cara que puso Raquel al ver mi reacción y era por ese tal “cari” por el que no quería que me acercase a su móvil. La verdad es que no me esperaba esto de ella… ¿Cómo había podido engañarme? También es verdad que no le pregunté nada, lo di por entendido cuando empezó a ligar conmigo en el karaoke y a seguirme el juego. Debí preguntar antes de hacer nada… Tampoco la he dejado explicar su versión cuando ha ocurrido la llamada aunque, ¿hay algo que explicar? Yo lo veo todo muy claro. Habría discutido con ese tal “cari” hace poco y sus amigas, en un intento de animarla, la habían llevado de marcha. Ella me vio, me reconoció de la tarde anterior y hasta puede que hubiese hecho alguna apuesta con una amiga por ver si conseguía que la llevase a mi casa. Y lo había conseguido, había caído en sus redes como un pez que nada en el mar tranquilo y sin preocupaciones hasta que le capturan. O puede que hubiese otra explicación y yo me estuviese montando el mayor de los dramas.

Conduciendo por la carretera, aunque con la mente en las nubes, me doy cuenta de que Raquel no tiene como volver. A veces me pregunto cómo puedo ser tan blando, cómo me afecta tanto una mirada desamparada o una chica que no tiene cómo volver a casa, aunque esta hace cinco minutos me hubiese roto el corazón, pero decido dar marcha atrás al camino ya hecho y regresar al parque a buscar a Raquel. No la quiero imaginar haciendo autostop para volver a casa y que la coja cualquier indecente en su coche. Ese sentimiento de protección hacia ella sigue tan presente en mí como la noche anterior.

Cuando llegué a la entrada del parque me encontré a Raquel sentada en uno de los escalones, con la cara enterrada en los brazos y el pelo alborotado. Llevaba el bolso en un hombro, descolgado. Cuando me acerqué a ella levantó la cabeza y vi como sus ojos rojos e hinchados, por haber estado llorando, me observaban. Algunas lágrimas todavía surcaban sus mejillas. Me pregunté si se notaría que yo también había estado llorando y, aunque me dolía en el alma verla así, intenté usar un tono neutro y seco cuando la dije que subiese a mi coche, que la llevaba a casa. No podía volver a caer en sus truquitos, era ella la que había estado mintiendo, y no iba a ser yo quien se arrastrase para solucionar el problema. Haría como si sus lágrimas no me doliesen.

Subimos en silencio, cada uno en su asiento y nos abrochamos los cinturones. El silencio era sepulcral y la tensión se podía cortar con cuchillo mientras emprendíamos el camino de regreso a su casa. Decidí poner música. Sonaba ‘En mis venas’ de Supersubmarina a todo volumen por los altavoces del coche. Mis lágrimas amenazaron con volver a escapar y tuve que hacer un gran esfuerzo para retenerlas ante Raquel, pero es que esa letra, esa canción, me recordaba a todo lo que estábamos viviendo justo ahora:

Ahora da la sensación
de que todo está en mis venas.

Circulando en mi interior
retorciendo mis arterias.
 
Se quedó grabado a hierro
en las yemas de mis dedos,
protegiéndome del roce
del contacto con tu fuego.

Porque nada vale nada
en un lado o en el otro
se equilibra la balanza
y duele todo, tanto todo.

En un lado todo el daño,
todo lo bueno en el otro.
Pero tú nunca en el centro,
siempre haciendo algún destrozo.

Y ya no puedo coserme,
reinventarme ni quererme.
Ha sido todo tan raro,
sucedió todo tan fuerte.

Ahora da la sensación
de que todo está en mis venas.
Ley de la gravitación,
y al caerme me repongo.
Proyectándome hacia el cielo,
busco aire, encuentro polvo.

Porque nada vale nada
en un lado o en el otro.
Se equilibra la balanza
y duele todo, tanto todo.

En un lado todo el daño,
todo lo bueno en el otro.
Pero tú nunca en el centro,
siempre haciendo algún destrozo.

Y ya no puedo coserme,
reinventarme ni quererme.
Ha sido todo tan raro,
sucedió todo tan fuerte.

No aguanté a que terminase, tuve que quitar la música en mitad de la canción. Raquel me miró extrañada por el brusco gesto, pero yo fije la mirada en la carretera sin decir palabra. Ella volvió a mirar por su ventanilla. En realidad no sabía a dónde tenía que dirigirme, Raquel sólo me había dicho que se mudó a Madrid de pequeñita, pero Madrid es muy grande. Y aunque me fastidiase, tuve que hablarle para preguntarle a dónde la tenía que llevar.

-¿Dónde vives? –mi tono seguía siendo seco, y se notaba el enfado que no se me había pasado. ¿Por qué me comportaba como un niño pequeño que se enfada?

-En realidad no vivo… en Madrid centro –me respondió entre sollozos, como siguiese así iba a conseguir romperme el corazón de verdad- vivo en Fuenlabrada. Cer...Cerca de la estación… Donde el centro comercial… Calle de Italia

Me reí con la respuesta. Había habido una chica en el espectáculo de la tarde pasada que venía de Fuenlabrada y me había reído por cómo son allí pero ni en mil años me hubiese imaginado que Raquel se había criado en esa ciudad. Una sonrisa se me escapó por la coincidencia.

Llegamos a su portal después de que me diese las indicaciones correctas y de dar varias vueltas porque no sabía cómo llegar. Aparqué el coche enfrente y esperé a que se bajase. Ella se desabrochó el cinturón lentamente y cogió el bolso. Se notaba que no sabía muy bien qué hacer: ¿darme dos besos? ¿Salir pegando un portazo? La verdad es que yo tampoco sabía qué hacer y la situación era muy tensa. Ella fue la que rompió el silencio.

-Daniel… Por favor, deja que me explique. –me dijo con ojos llorosos otra vez.

No me quise ablandar, no sé por qué pero esto me había dolido mucho y exploté.

-¿QUÉ QUIERES EXPLICAR? ¡¿QUÉ YA TENIAS NOVIO Y SOLO HAS ESTADO JUGANDO CONMIGO?! ¡¿CUÁNTAS MENTIRAS ME HAS CONTADO, RAQUEL?! –después de esto se veía en ella una expresión de temor y sorpresa. No se esperaba esta reacción, y la verdad es que yo tampoco me esperaba su respuesta.

-DANIEL MARTÍNEZ VILLADANGOS, ¡ME PUEDES DEJAR EXPLICARME POR FAVOR!

Me quedé mudo. ¿Cómo sabía mi nombre completo si decía que no me conocía? Y ese carácter, ¿de dónde lo había sacado? Nunca la había visto así en las horas que había pasado con ella. Siempre se había mostrado tan tímida, enrojeciendo con nada… ¿Y ahora qué se supone que tengo que pensar? Esto es tan lioso… Creo que lo mejor es que ella lo explique, así que la doy la oportunidad:

-Adelante, habla. Soy todo oídos.

1 comentario:

  1. ¡¡SEÑORITA MIRIAM MEDEL!! ¡¡TÚ A MÍ NO ME DEJAS ASÍ, EH!! ¡MADRE DEL AMOR HERMOSO!

    A ver, por partes. Que entre que estoy súper nerviosa y skdjcnasdkj QUE NO SÉ QUÉ ME PASA HOY QUE ESTOY MUY NERVIOSA, EH.

    A veeeer, Aaaaliiii, caaaaalmaaaa...

    "Ese sentimiento de protección hacia ella sigue tan presente en mí como la noche anterior." -> ¡HOMBRE! ¡NORMAL! ¡Y ESE SENTIMIENTO TIENE QUE SEGUIR, EH! Jo, que está enamorado de ella... Que no se da cuenta este chiquito...!!

    "Pero tú nunca en el centro,
    siempre haciendo algún destrozo." -> ¬¬ nah, que ponga "En mis venas" que no va con segundas, qué vaaaa!!! ¬¬


    "-¿QUÉ QUIERES EXPLICAR? ¡¿QUÉ YA TENIAS NOVIO Y SOLO HAS ESTADO JUGANDO CONMIGO?! ¡¿CUÁNTAS MENTIRAS ME HAS CONTADO, RAQUEL?!" -> O.O no me quiero imaginar a Daniel así...


    "Me quedé mudo. ¿Cómo sabía mi nombre completo si decía que no me conocía?" -> ¿¡CÓMO SE SABE EL NOMBRE COMPLETOOOO?! ¿Por su prima?

    Ay, jo, cuando he leído lo de Fuenla me he descojonado! Por la chica que salió al escenario, eh!! No por los "fuenlabrados" (NO, QUÉ VA, NO ME LO HE INVENTADO, NO........)

    Ay, Miri, quiero el siguiente yaaaaa!!!!!!!

    ResponderEliminar