martes, 11 de junio de 2013

CAPITULO 4


En esa mesita alejados de todos nos presentamos. Se llama Raquel y había ido a mi espectáculo acompañando a su prima, aunque reconoció que antes de que le dijese nada sobre el espectáculo, ella no me conocía. La verdad es que esto me agradó, no esperará nada de mí basándose en cómo me ha visto actuar en la tele.

Seguimos la noche entre risas, charla y alcohol. Ella me habló de su familia, que vivía en Toledo, y de que ella se había mudado de pequeña con sus padres a Madrid; yo le contaba chistes e intentaba que su sonrisa estuviese siempre presente. La verdad es que no me preguntó nada sobre mi trabajo, y eso me encantó, porque últimamente es difícil distinguir entre la cerca que se acerca a mí sólo para tener una exclusiva o la que se acerca porque de verdad quiere estar conmigo, Raquel parecía ser del segundo tipo de personas. Sus mofletes cada vez estaban más colorados, y sus ojos más brillantes, no sé si a causa de esos Malibús con piña o por las risas que no paraban. Aprovechando un descanso en la conversación, se me ocurrió invitarla a bailar.

-Dani… no sé bailar muy bien- me dijo entre risas.

-Mujer, yo te guio- la dije mientras agarraba su mano y le guiñaba el ojo.

Al final, a base de mucho peloteo conseguí convencerla y nos levantamos de nuestro rinconcito, dejando las bebidas a la mitad. Llegamos a la pista cuando sonaba ‘Diamonds’ de Rihanna, pero nada más ponernos a bailar, la música paró y se oyó por megafonía: “Ahora una lenta para las parejitas… A DISFRUTAR”.

Fue en ese instante cuando Raquel me puso unos ojitos que preguntaban “¿y ahora qué?”. Yo, que nunca he dudado en estas situaciones, esta vez noté mi mano temblorosa mientras la ponía en su cadera y acercaba su cuerpo hacia mí a la vez que le apartaba un mechón de pelo y le susurraba al oído con voz dulce: “Bailemos lento, pues”. Ella puso sus manos alrededor de mi cuello y acercó su frente a la mía mientras me decía en el mismo tono que había empleado segundos antes yo: “Bailemos”. Y así, con sus manos en mi cuello y mis manos en sus caderas, a escasos centímetros el uno del otro pasaron unos minutos de la canción, 'Vuelvo a verte' de Pablo y Malú, que se me hicieron eternos, minutos perfectos en los que parecía que las únicas personas que había en la pista éramos nosotros y un rayo de luz nos enfocaba, como la típica película estadounidense, hasta que nuestras miradas se juntaron y, sabiendo los dos lo que pensaba el otro, nuestros labios se buscaron. Fue un beso lento, con magia, un beso de los que no se olvidan. Aunque todo terminó cuando la música volvió a su estilo habitual y la gente empezó a empujarnos mientras bailaba. Entonces cogí su mano, entrelazando sus dedos con los míos y salimos de la aglomeración de gente hasta volver a nuestra mesa.

Allí me fije en un detalle, ninguno de los dos grupos estaban, ni sus amigas ni mis compañeros. Habíamos estado los dos tan absortos el uno del otro que no nos habíamos enterado de su marcha. Entonces caí en que ella tendría que conducir, y por lo que se veía el alcohol le había afectado demasiado. Cuando iba andando conmigo de la mano se había tambaleado varias veces sobre sus altísimos tacones de aguja negra. No podía permitir que condujese en su estado y es que, aunque pareciese demasiado protector con alguien a quien acabo de conocer,  tenía que asegurarme que no la pasase nada. Así que le comente esto:

-Oye Raquel, tus amigas se han ido ya, ¿no? ¿Tienes coche para volver? Si quieres te llevo en el mío, o pedimos un taxi para los dos.

-Mierda, Olivia había prometido llevarme a mi casa y si mis padres ven que vuelvo a llegar en taxi porque me he quedado más tiempo que mis amigas me matarán. La mejor opción sería llegar a casa mañana por la mañana… pero no sé dónde dormir- esto último lo dijo mirándome con sus ojazos verdes, insinuante.

-Vaya, si quieres te llevo a mi casa, yo vivo sin mis padres- dije entre risas y siguiéndole el juego.

-¿No vas muy deprisa, Martínez?- me dijo también riendo.

-Eh, que has sido tú la que lo ha propuesto. Ven conmigo, ni siquiera nos va a hacer falta coger el coche, mi casa está a dos manzanas.

Y cogidos de la mano, salimos del local. Era noche cerrada, las 3:00 de la mañana según mi reloj y el viento había empezado a refrescar el ambiente. Vi como Raquel se frotaba los brazos que llevaba al aire por su vestido de tirantes, y sin dudarlo estiré mi brazo por sus hombros mientras con la mano, hacia el mismo gesto que ella estaba haciendo en su brazo para que entrase en calor.

-Tranquila pequeña, en mi casa tengo calefactor- dije mientras le besaba la mejilla.

Y así, andamos las calles que nos separaban de mi casa. Abrí el portal y la dejé pasar. Subimos las escaleras, ella ya con los tacones en la mano. Y, antes de entrar, le pregunté:

-¿Estás segura de querer pasar a casa de un desconocido que acabas de encontrar?

Y ella me respondió con su sonrisa de niña pequeña:

-Nunca lo he dudado.

1 comentario:

  1. ¡MADRE DEL AMOR HERMOSO Y DE MI CORAZÓN! ¡ESTOY MUERTA! ¡MUERTA DE AMOR! ¡MUERTA MUERTA MUERTA! ¡MIRI, QUÉ BIEN ESCRIBES, JODER! ¡ME ENCANTA MUCHÍSIMO! Pffff, tienes un don, ja' miaaaarrr!!!!

    "Yo, que nunca he dudado en estas situaciones, esta vez noté mi mano temblorosa mientras la ponía en su cadera y acercaba su cuerpo hacia mí a la vez que le apartaba un mechón de pelo y le susurraba al oído con voz dulce: “Bailemos lento, pues”. Ella puso sus manos alrededor de mi cuello y acercó su frente a la mía mientras me decía en el mismo tono que había empleado segundos antes yo: “Bailemos”. " -> POR FAVOR, AHÍ HE EMPEZADO A MORIR. HE TENIDO QUE LEERLO DOS VECES DOS. D O S. Es que me quedaba empanada y tal... JAAAJAJA


    "hasta que nuestras miradas se juntaron y, sabiendo los dos lo que pensaba el otro, nuestros labios se buscaron. Fue un beso lento, con magia, un beso de los que no se olvidan." -> Aquí ya ha sido en plan "¿hola? ¿Quién soy?" JAJAJAJA. Jo der. Increíble, en serio. Qué bonito el primer besito!!! *-*

    Aaaaah, y el final me encanta!!! A saber qué hacen en casa de Dani... *sonrisa pícara* JAJAJAJA

    SIGUIENTE. Te quiero Danievicha.

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