lunes, 10 de junio de 2013

CAPITULO 3


El espectáculo fue genial. Todo el teatro se levantó, empezando por las chicas que estaban en la entrada, aunque no distinguí a sus ojos verdes entre tanta multitud. Después de un largo tiempo que estuve saludando mientras la gente todavía aplaudía y tirar un par de camisetas me fui a cambiar. Quiero quitarme ya esta camisa blanca y volver a mi típica camisa de cuadros, asique me doy prisa en cambiarme, porque además, sé que todos mis colegas me están esperando fuera, al final hemos quedado en ir a un karaoke que según Melani es muy tranquilo, aunque eso de cantar… Al salir, todos me reciben con abrazos y felicitaciones por el show. Los chicos dándome en la espalda golpes cariñosos, aunque alguno se está cebando a dar demasiado fuerte, y las chicas con achuchones. Chuspi les estaba diciendo que saliesen cuanto antes, porque mucha gente se había quedado esperándome y llegaría más. Yo con eso me ilusioné, puede que estuviese ella. Dejamos cinco minutos para que saliesen y después salimos Chuspi y yo. La verdad es que había mucha gente y, aun que lo hice de broma, me apetecía saltar y escapar al parking. Sobre todo cuando descubrí que ella no estaba, será que el destino lo ha querido así, pensé. Así que con mi mejor sonrisa, me enfrenté a todas las cámaras que se me pusieron por delante y dando las gracias a todas las personas que me las daban a mí, la verdad es que sin ellos, yo ahora no sería nada.

Cuando terminaron todos, subí al taxi que Chuspi había pedido y me esperaba en el taxi. Le di al taxista la dirección del karaoke, allí me esperarían todos los demás.  Llegamos a los diez minutos, ya que el bar no estaba lejos del teatro. Pagué al taxista y en la puerta me encontré con David, que también acababa de llegar.

-Qué Dani, ¿preparado para ligar esta noche?- me dijo guiñándome el ojo y dándome una palmada amistosa en la espalda.

La verdad es que no quería hacer nada esta noche, quería disfrutar de una noche de amigos. Además, parecerá una tontería, pero no me quitaba a esa chica de la cabeza. "Dani es imposible que vuelvas a verla" me repetía una y otra vez.

Atravesamos el descansillo del local, que estaba ambientado con luces azules y muy animado para ser un martes por la noche. En las paredes había colgado varios discos de vinilo y carátulas de discos famosos, alternados con instrumentos como guitarras o platillos de baterías. Llegamos hasta una sala donde había varias mesas de cristal con sillas a juego rodeando un pequeño escenario con dos micrófonos y en un lado del escenario, un DJ pinchaba la música del local. En la barra del fondo había dos grupos, uno formado por varias chicas  que gritaban y reían en exceso y otro en el que estaban Canco, Melani y compañía. Nos dirigimos hacía allí y pedimos las bebidas, dos Ron-Colas. Hablamos, reímos y hasta Canco y David se atrevieron a cantar una canción en el pequeño escenario mientras los demás les vitoreábamos y animábamos. Estaba siendo una noche de lo más normal, sin nada que resaltar.

Pero no fue hasta que fui a pedir otra ronda cuando la vi. Más que verla, nos chocamos al ir los dos a la barra. Su brazo choco con mi hombro y nuestras miradas se cruzaron. Reconocí sus ojos nada más verlos, aunque ahora iban más maquillados, y sus mofletes se veían sonrosados a causa de las bebidas que debía llevar. Se había cambiado, y ahora llevaba un bonito vestido rosa, muy ceñido, que dejaba resaltar sus curvas femeninas, en las que no pude evitar fijarme. Por lo visto, ella también me reconoció, porque me dijo:

-¡Hombre! ¿Cómo hoy no he querido foto contigo has decidido perseguirme?

Esta vez no se me iba a escapar, lo tenía claro, así que le seguí el juego:

-Claro, los martes por la noche me dedico a perseguir guapas señoritas que rechazan fotos conmigo hasta el karaoke más cercano, ¿no sabías eso de mi?-su respuesta fue una carcajada, así que decidí seguir echando la caña- ¿qué ibas a pedir? Invito yo.

-Oh, que caballero. Pues un Malibú con piña, por favor.

-Marchando, ¡perdone! ¡Un Malibú con piña y un Ron-cola, por favor!

El camarero no tardó en poner nuestras bebidas en la barra y nosotros nos dirigimos hacia una mesita alejada del escenario, en una esquina del bar, bajo la atenta y reprochadora mirada de mis compañeros y sus amigas, que veían como los que les iban a traer las bebidas se olvidaban de ellos. La noche empezaba a ponerse interesante.

1 comentario:

  1. Lo primero: Lo he leído en clase de religión, en ordenadores, ajajajajajaja. Iba muriendo de amor según lo leía!!! Joooo, es que es absolutamente increíble todo todo!!!

    Y Dani es toooodo un caballero!!! Bueno, ya sabes que me ha encantado y que he muerto de amor porque te lo he dicho por el grupo!!! Jajajjaa

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