Entramos a mi casa entre besos y achuchones. Ella me tenía
cogido del cuello. Yo a ella de la cintura. Como en la discoteca, rememorando
la primera vez que nuestros labios rozaron, aunque esta vez los besos eran más
fuertes, con pasión, con deseo. Cerré de una patada la puerta y nos dirigimos a
mi habitación. Ni en mis mejores sueños habría pensado que esta noche iba a
acabar así. La chica de los ojos verdes, Raquel, en mi casa. Di gracias a que
hoy había hecho la cama y, suavemente, ella se extendió sobre la colcha azul
que la cubría. En sus ojos se mezclaban deseo, cansancio y alcohol. Me incline
sobre ella, cubriéndola con mi cuerpo, con mis brazos a sus lados y la besé.
Ella desabrochó los botones de mi camisa y yo bajé los tirantes de su vestido.
Los besos, cada vez más cargados de pasión y deseo, que se
mezclaban con sordos jadeos, se convirtieron en pequeños y dulces mordisquitos.
Ella empezó a jugar con mi pelo y yo fui bajando mi boca, para besarle por el
cuello, suavemente. Seguí bajando hasta su pecho, dando pequeños besitos
mientras tanto. Cuando volví buscando su boca, noté que Raquel estaba medio
dormida. El cansancio y el alcohol habían hecho mella en ella. Me iba a quedar
con las ganas de terminar lo empezado, pero no quería que nuestra primera vez
fuese con ella en ese estado. Me levanté de la cama como pude y rebusqué en los
armarios hasta encontrar una fina manta. Volví donde estaba ella, que ya se
veía que dormía profundamente por su pausada respiración y la cubrí con la
manta. Mientras le daba un dulce beso en la frente y la susurraba “duerme bien,
preciosa”, cogí mi almohada y me fui al salón.
Coloqué la almohada en el sofá y me tumbé en él. Cerré los
ojos y no pude evitar acordarme de ella, la que ahora mismo estaba durmiendo en
mi habitación, la que hace cinco minutos
me besaba con pasión. Me pasé los dedos por los labios. ¿Qué me estaba pasando?
¿Qué estaba haciendo? ¿Estaba echando de menos a alguien a quien tenía en la
habitación de al lado? “Martínez, tú no eres así” me decía para convencerme. Pero,
¿a qué me refería? ¿A que normalmente no suelo pensar en la chica que me ligo
en una discoteca? ¿Qué normalmente solo quiero a esa chica para pasar la noche?
¿Qué tiene de distinto Raquel? ¿Por qué no puedo parar de pensar en sus ojos
verdes? ¿No me estaría… enamorando? “No Martínez, eso es imposible. Ponte a
dormir que las copas te han afectado de más”. Y así, pensando en todo lo
ocurrido el día de hoy, me sumí en un profundo sueño.
Me desperté exaltado, sudando. Había tenido un sueño
horrible: Seguía en mi casa, me había
levantado porque quería beber algo, tenía la boca pastosa. Al pasar por el
salón me fijo, hay un bolso negro en la silla. Eso significa que ella sigue aquí,
voy a la habitación para observarla dormir pero… ¿dónde se ha metido? Observo
que la cortina sale hacia fuera por la ventana, me acerco a ella y, bajo mi
mirada de espanto, descubro a Raquel en la calle de enfrente. Está con alguien,
de espaldas, igual que ella me cogía en la discoteca, demasiado pegado a él.
Intento gritar pero el aire no me llega a los pulmones, no puedo decir nada,
noto como la rabia me ahoga…
Pero solo era un sueño, un sueño. Pero qué sueño más raro, nunca había tenido este tipo de sueños. ¿Empezaba a preocuparme? ¿Acaso me estaba obsesionando? Intento calmarme y, cuando
mi respiración se calma un poco consigo levantarme del sillón. En el baño me
lavo la cara con agua fría para espabilarme. ¿Qué hora es? Miro mi reloj de
muñeca, las 6:00. Menos mal que hoy no tengo
rodaje, si no ya tendría que levantarme. Me van a venir de lujo estas horitas de más, aunque teniendo en cuenta la hora a la que me dormí ayer...
Antes de volver a dormir, me enfrento a mi pesadilla y miro dentro
de la habitación. Suelto un suspiro de alivio, Raquel sigue allí, en mi cama,
dormidita como si fuera un ángel. Me quedo observándola dormir, la manta que le
había echado por encima ahora le llegaba por la cintura, me entraron unas ganas
incontrolables de arroparla, pero me contengo y vuelvo al sillón para dormir.
Mañana le prepararía algo muy especial a Raquel…
¡Ay, ay, ay! ¡Me encanta muchísimo! ¡Qué perfecto todo, joder! ¡Qué bonitos son, la Virgen! Y Dani qué tierno, en serio. Es que me lo imagino y muero mucho mucho mucho mucho de amor.
ResponderEliminar"Cuando volví buscando su boca, noté que Raquel estaba medio dormida. El cansancio y el alcohol habían hecho mella en ella. Me iba a quedar con las ganas de terminar lo empezado, pero no quería que nuestra primera vez fuese con ella en ese estado." -> JAJAJAJAJA, ME MEO. Ay, pobre, que le dejó con las ganas... JAAJAJAJA
"Cerré los ojos y no pude evitar acordarme de ella, la que ahora mismo estaba durmiendo en mi habitación, la que hace cinco minutos me besaba con pasión. Me pasé los dedos por los labios." -> por favor... muero de amor. Qué kdjnsdkcjnsd.
"Mañana le prepararía algo muy especial a Raquel…" -> ¡Aaaaaayyyy! ¿Pero el qué? ¡No lo dejes así, muchacha! ¡Jo, qué ganas de saber más!
Pues eso, que me ha encantado el cap (como todos los otros 4!!), que estoy deseando leer el siguiente YA! Que Dani es súper súper tierno, y eso me encanta. Y sí, sí, sí. Se ha enamorado. Tssss. Que no niegue lo evidente, oye!!!
El principio me ha enamorado y matado de amor y de todo. Jo, qué bonito en serio. Como se besan, como van a su cuarto, como se siguen besando allí... Aaaaayyy!!!
"Los besos, cada vez más cargados de pasión y deseo" *_________* Me despido con esa frase!!!!
Quiero el siguiente ya!!! Te quiero, Danievicha!
Bueno, es la primera vez que contesto uno de tus comentarios... ¡pero es que cuando comentas yo ya he apagado el portátil!
EliminarQUE MIL GRACIAS POR LEER LA HISTORIA Y POR VIVIRLA TANTO. NO SABES LO QUE SIGNIFICA PARA MI, EN SERIO.
Yo tambien te quiero, Danievicha!!!