Conduje despacio,
cuidadoso, con la vista fija en la carretera, aunque a veces en los semáforos
no pudiese evitar girarme para observar a Raquel, que seguía con el pañuelo
alrededor de los ojos. Ya se había calmado y llevaba todo el viaje en silencio,
no sé si sería porque no quería hablar conmigo o porque había vuelto a
dormirse.
Sumidos en el silencioso viaje llegamos a nuestro destino, y
la avisé con un cariñoso golpecito en el brazo:
-Raquel… Que ya hemos llegado, venga.
-¿Pero me puedo quitar el pañuelo ya o no?- me contestó
rápidamente, señal de que no había pasado el viaje dormitando.
-No, esto será sorpresa hasta el final- y después de un
rápido y cariñoso beso en los labios, la ayudé a salir del coche.
Nos dirigimos hasta la recepción del edificio, donde hable
con la chica que estaba detrás del mostrador. Ella me dio las indicaciones
necesarias y nos hizo pasar hacia un pasillo. Ahí nos tendríamos que separar
antes de volver a vernos en el esperado lugar. La verdad es que estaba poniendo
mucho misterio a algo que tampoco era gran cosa.
-Bueno Raquel, ya puedes quitarte el pañuelo, pero antes- le
dije mientras le detenía en su rápido movimiento por deshacerse de la prenda-
quiero que me sorprendas, ¿dónde crees que estamos?
-Pues… Me he fijado que está cubierto, porque hemos entrado
por una puerta y aquí dentro hace calor. Además huele, ¿húmedo? Lo único que se
me ocurre… no puede ser.
-Me vale, buena descripción para haberla hecha a ciegas, ya
te lo puedes quitar.- Y suavemente, deslicé el nudo que ataba el pañuelo a su
cabeza.
La cara de Raquel pasó de sorpresa a duda, y no conseguía
muy bien distinguir dónde estábamos porque me pregunto:
-Dani, ¿qué se supone que es esto?
-Veo que las adivinanzas no son tu fuerte- dije entre risas-
A ver, te dije que no necesitarías ni camiseta ni zapatos, hay humedad y hace
calor… Venga preciosa, que no es tan difícil.
-¿Estamos en una piscina?-dijo aún más sorprendida- ¡Pero si
no tengo bañador! ¿Qué quieres que me ponga?
Y entonces fue cuando saqué de la mochila un paquetito
dorado, envuelto con un lazo rojo. Y se lo di, mientras le guiñaba el ojo y le
decía:
-No te preocupes, que para eso estoy yo en todo.
Raquel estaba cada vez más sorprendida, con los ojos como
platos. Desenvolvió cuidadosamente el
envoltorio y sacó de él un bikini azul cielo, decorado con dos lazos en
la parte de abajo y liso por arriba. Se lo probó por encima y comprobó que era
de su talla. Entonces, todavía con tal sorpresa que no articulaba bien las
palabras, me pregunto balbuceando:
-¿Co... Cómo has sabido? Si nos conocimos ayer. Es imposible.
-La verdad es que el bikini no era para ti, lo tenía en
casa. Me alegro de que sea tu talla, estaba dudándolo.
-¿Y me debería preocupar por el hecho de que tengas bikinis
de tía en tu casa o es una cosa normal entre cómicos?- me preguntó entre risas.
-No, no…-Ahora era yo el que me reía por lo ridículo de la
situación- La verdad es que era un regalo para mi prima, pero ya se me ocurrirá
otra cosa. Ahora corre, cámbiate, que nos van a cerrar.
-¡Uy Martínez! ¡Muchas ganas tienes tú te verme con poca
ropa! -dijo de camino al vestidor, girándose y guiñándome un ojo, como siempre
hacía yo con ella, mientras andaba marcando mucho las caderas, provocándome.
“Esta chica es única” pensé.
Yo también me fui al vestidor y rápidamente cambié mis
vaqueros por el bañador de rayas verdes y blancas que había cogido y metido en
la mochila. Me quité a la camiseta y antes de salir me miré en el espejo.
Llevaba el pelo más alborotado de la cuenta, con las prisas ni me había
peinado. Me quedé pensativo frente a mi reflejo, ¿me merecía a alguien tan
increíble como Raquel? Es que era la chica perfecta que todo hombre desearía:
atractiva, graciosa y un pelín tímida, cosa que la hacía irremediablemente
deseable. ¿Y yo? Sólo era un chico que había saltado a la fama hace relativamente
poco, desgarbado y normal. La verdad es que no encontraba motivos suficientes
como para que Raquel quisiese pasar más de hoy a mi lado. Porque cuando acabase
el día, ninguno sabría qué hacer después. “Aunque para eso todavía quedan
muchas horas”, pensé. Así que decidí no hacer esperar más a Raquel y fui hacia
la puerta donde había un cartel que ponía ‘PISCINA’ en grandes letras rojas.
Empujé la puerta y busqué a Raquel entre la multitud.
La encontré mirando el agua desde uno de los bordillos. El
bikini le sentaba de muerte y realzaba las curvas que hasta ahora había
escondido bajo la ropa. Me acerqué sigilosamente, con el mayor cuidado para que
no me descubriese y cuando ya estaba a pocos centímetros de ella, la agarré por
la cintura y juntos saltamos al agua.
Salimos pataleando hacia la superficie, nos miramos y comenzamos
a reír. Ella me salpicó con el agua y yo la respondí con una cariñosa
aguadilla. Cuando la deje salir del agua, nadamos al bordillo y nuestros labios
se juntaron. Era como si nada existiese mientras nuestras lenguas jugaban. Y
así pasamos la mañana, entre risas, agua y besos. Las muestras de cariño, con
Raquel subida a mi cintura, se mezclaban con aguadillas que terminaban en risas.
Raquel me demostró su hábil salto de cabeza, que hasta sabia terminar en media
voltereta. La verdad es que era como una caja de bombones: dulce y no sabías lo
que te podías esperar de ella.
Habrá a quien una piscina no le parezca lo más romántico del
mundo, yo pienso que depende de las personas. Y Raquel hacía de cualquier lugar
un sitio especial.
Cuando ya creímos que íbamos a convertirnos en pasas salimos
de la piscina. Cada uno se fue a su vestidor y se cambió. Yo cogí la otra
camiseta de la mochila, una blanca con dos zapatillas doradas que me habían
regalado el día anterior, y cambié otra vez el bañador por los vaqueros.
Esta vez cuando llegué a la puerta donde habíamos quedado,
llegué yo primero, pero Raquel no tardó en llegar. Aunque seguía con mi
camiseta roja, se había hecho con unos vaqueros cortitos en la tienda de al
lado. Nos cogimos de la mano como una pareja que llevase saliendo meses y nos
dirigimos a mi coche. Una vez subidos, Raquel me preguntó:
-¿Éste era tu sorprendente plan? Porque me ha encantado.- a lo que añadió su más deslumbrante sonrisa de sinceridad.
-Me alegro de que te haya gustado, pequeña.- le respondí-
Pero el día no ha hecho más que empezar.
Y dicho esto puse al coche rumbo a la siguiente parada.
¡¡Me encanta!! ¡Me encanta llegar de clase y ver que subiste cap! ¡Me encanta mucho mucho! ¡Y el cap es impresionante! ¡Súper tierno! ¡Enamorada estoy!
ResponderEliminar"-No, esto será sorpresa hasta el final- y después de un rápido y cariñoso beso en los labios, la ayudé a salir del coche." -> Aich!!! ¿Por qué Dani es taaaan ñoño? Me encanta.
"-¿Y me debería preocupar por el hecho de que tengas bikinis de tía en tu casa o es una cosa normal entre cómicos?- me preguntó entre risas." -> JAJAJAJAJA ¡Yo también me he quedado súper súper extrañada! JAJAJAJA Y vaya, su prima se quedó sin regalo... x)
"-¡Uy Martínez! ¡Muchas ganas tienes tú te verme con poca ropa! -dijo de camino al vestidor, girándose y guiñándome un ojo, como siempre hacía yo con ella, mientras andaba marcando mucho las caderas, provocándome. “Esta chica es única” pensé." -> ¡Qué provocativa, oye! Jajajajajaja me encanta!!!
"la agarré por la cintura y juntos saltamos al agua." -> Nah, esto me mata mucho de amor, eh.
"La verdad es que era como una caja de bombones: dulce y no sabías lo que te podías esperar de ella." -> ¡VIVA LA FRASE DANIEVICHA! AJAJAJAJAJAA La has retocao', eh!! Jajajaj
Pues eso, que me encanta mucho mucho el cap y que quiero el siguiente ya!!! Te quiero!!!