martes, 25 de junio de 2013

CAPITULO 15


Terminé de mandar el Whatsapp y guardé mi IPhone en el bolsillo de los vaqueros, la simple idea de que dentro de media hora la volvería a ver me hacía tener una sonrisa de oreja a oreja. Me despedí de mis compañeros y salí del plató, fui hasta el parking donde estaba mi coche aparcado, lo abrí y me monté dentro. Justo al arrancar el motor mi móvil sonó, alguien me acababa de responder al Whatsapp y estaba seguro de quién sería. Me reí al ver que había acertado con mis suposiciones, era Raquel:

Ok, yo ya estoy preparada, tu estas tardando ;) Te quierooo.

Junto con el mensaje adjuntaba una foto de ella en su salón lanzándome un beso, la guardé en mi móvil, no tenía ninguna suya. Arranqué el coche y me puse dirección a su casa. Por los altavoces sonaba a todo volumen ‘Love of Lesbian’. Esta vez no me perdí en el camino a su casa, aunque tardé en aparcar. Fui a su portal, el 11. Llamé al telefonillo y en seguida contestó esa dulce voz que reconocí al segundo:

-¿Quién es?

-El coco –respondí.

-Qué tonto –dijo ella riéndose- ¿Subes o bajo?

-Lo que tú quieras, ¿has comido?

-La verdad es que no, estaba comprando cuando me lo preguntaste y te he esperado. No te voy a mentir, me muero de hambre.

-Entonces baja y llévame a un sitio de por aquí que den de comer.

-Voy volando.

No tardó ni cinco minutos en abrir la puerta. Estaba preciosa, con una falda vaquera que realzaba sus piernas y unas Converses verdes exactamente iguales que las que tenía yo en casa, iba peinada con una coleta a un lado, lo que hacía que sus ojos luciesen más. En cuanto salió, se lanzó a mis brazos y se agarró mi cuello. Nuestros labios se juntaron como si nunca se hubiesen separado, demostrando que querían permanecer así siempre. Cuando el beso terminó no miramos a los ojos, observé esos ojos que hacía apenas dos días me habían conquistado. Como cambian las cosas en tan poco tiempo, ahora esos ojos que antes eran desconocidos me habían revelado secretos nunca contados. Caminamos cogidos de la mano, en parte me alegré de que nadie me reconociese, no quería que me molestasen hoy, quería disfrutar del día con Raquel.

Llegamos a un centro comercial y entramos por las puertas correderas de cristal. Dentro no había mucha gente y Raquel me condujo hacia la izquierda, nos paramos enfrente de la puerta del Burguer King.

-¡Tachán! Bienvenido al mejor restaurante de todo Fuenlabrada –dijo mientras movía los brazos exageradamente.

Yo no pude evitar reírme, me encantaba su sentido del humor. La cogí de la cintura y la apreté contra mi cuerpo mientras le decía:

-Oye, no te metas con el Burguer, que a mí me gusta. -ahora era ella quien reía.

Entramos, el local no era muy grande y, al igual que el centro comercial, estaba casi vacío. Sólo había un grupo de amigos sentados en una mesa redonda que reían descontroladamente y una pareja sentada en unos sillones al fondo. Fuimos al mostrador a pedir: dos menús BigMac con Coca-Cola y patatas. Decidimos sentarnos en una mesa al lado de los columpios infantiles, lejos de las otras mesas ocupadas. Mientras mojaba una de sus patatas en kétchup, Raquel me pregunto:

-Bueno, ¿y qué tal el día? ¿Mucho trabajo? –a lo que añadió una sonrisa sincera.

Yo me reí, de verdad que era una caja de sorpresas esta chica. Primero te hacía una gracia y luego se ponía a interrogarte como si de tu madre se tratase.

-¿Ahora te has convertido en mi madre? –pregunté divertido.- Pues como siempre, muchas tomas y con sueño por el madrugón.

Seguimos la comida en silencio, no sé si la habría molestado mi respuesta o si es que algo le rondaba por la cabeza. Cuando terminó su hamburguesa, volvió a mirarme fijamente a los ojos. Los suyos parecían estar llorosos, indecisos, dolidos. No pude evitar preguntar, me preocupaba qué le podía haber pasado:

-Raquel, ¿qué te pasa? ¿Por qué estas así? ¿Ha sido la respuesta de antes? No he querido sonar borde…

Y sin saber por qué, rompió a llorar. Yo me cambié de sitio y fui a su lado, la cogí de los hombros, acercándola a mi pecho y acunándola, en un intento de calmarla.

-Raquel… Raquel… Si no me dices lo que te pasa no te voy a poder ayudar. Venga, cuéntamelo –le susurré.

Por fin ella se calmó un poco, se quitó las lágrimas de los ojos y consiguió, balbuceando, responderme:

-Pues… Pues… Es que lo… lo que estado pensando to… toda la mañana. Dani –ahora me miraba con los ojos todavía llenos de lágrimas- ¿qué va a pasar con nosotros?

-No te entiendo, ¿a qué te refieres? –pregunté confuso.

-Pues… que tú eres quien eres, y yo no soy nadie. La verdad, me asombra que hayamos durado más que anoche juntos. Dani, no soportaría que un día por las buenas desaparecieses de mi vida, y sé que puede sonar egoísta, pero esto es así.

La apreté más fuerte contra mi pecho y la besé en la cabeza mientras le decía:

-¿Tú crees que ahora yo sería capaz de dejarte tirada? Muy mal concepto tienes de mí. -Se rió, eso era buena señal, así que proseguí con el discurso- Puede que a veces sea complicado quedar, que nos paren cuando paseemos o hasta que nos hagan fotos, pero en todo caso, quien tendrías que dejarme serías tú. Raquel, ya te conté en el coche que por mucho que quisiese, no podría olvidarte. Y ahora lo que no quiero es ver cómo estas mal, me rompe el corazón. Quiero ver en tu cara una sonrisa siempre, ¿vale?

Para afirmar que había comprendido lo que había querido decir, me besó. Cada vez que sentía sus labios fundirse con los míos era como si sintiese pequeñas descargas eléctricas. Esta vez nuestros labios se tuvieron que separar porque mi móvil había empezado a vibrar. “Maldito oportuno” pensé.

-Lo siento Raquel, tengo que contestar.

-Si, si, corre, yo no me muevo de aquí –me dijo sonriendo, con el rímel todavía corrido por las lágrimas de antes.

Me dirigí fuera del local antes de contestar, pero el móvil seguía sonando, quién quiera que fuese quien estaba llamando era insistente. Cogí el teléfono, no me imaginaba quién podría ser, pero cuando miré la pantalla todo cuadró. Habría recibido el mensaje que le había enviado por la mañana y por eso me llamaba. Me preparé lo que iba a decir, quería quedar con ella para arreglar todo. La verdad es que me hacía mucha ilusión volver a ver que me llamaba “Pedroche Movil”.

2 comentarios:

  1. saidfabsfiuasbfiusaf eso de "-Entonces baja y llévame a un sitio de por aquí que den de comer." Me a sonado muy de él jajaja (Avísame por twitter cada vez que subas cap que no me entero) xD
    Siguienteeee *-*

    ResponderEliminar
  2. Bueno, bueno, bueno!!! Lo leí anoche y te comento ahora, ¿sabes? Jajajajaja

    Que sepas que me ha encantado también!!!

    "-¿Quién es?

    -El coco –respondí.-" JAJAJAJAJAJA, Puto Dani, tío, qué risaaaa!!! Me declaro fan fan fan. Cuando llame a algún telefonillo lo voy a decir. Me voy a quedar con la peña, yeah!!

    Ay, lo de Pedroche... No me hagas esto, Miri... Que sabes que soy Crisda!!!

    Quiero el siguiente!!

    ResponderEliminar